Canal de Lerena

En 1847 Isabel II concede autorización a Juan José Lerena para construir un canal navegable desde Cádiz a Chiclana partiendo en dos a San Fernando.

Juan José Lerena, gaditano (1796-1866), fue pionero de las telecomunicaciones en España con gran protagonismo en telegrafía óptica, marino, Gobernador General en Guinea, Brigadier Honorario de la Armada, periodista y editor en Estados Unidos. Su última etapa como ingeniero fue precisamente en nuestra tierra.

En su Memoria de 1848 decía que “toda persona que tuviera alguna idea de la situación topográfica de Cádiz y sus cercanías se daría cuenta a primera vista de las muchas ventajas que se producirían facilitando la navegación hasta la villa de Chiclana, que la pondría en comunicación pronta y económica con las ricas poblaciones de Medina-Sidonia, Vejer de la Frontera, Alcalá de los Gazules, Tarifa, Algeciras, Jimena de la Frontera y demás puntos comarcales; cuya mayor parte de cereales, frutos y otras útiles producciones se consumen en las ciudades de Cádiz y San Fernando. Chiclana sería entonces lo que su posición topográfica permite: será, pues, un muelle avanzado de la ciudad de Cádiz para tan feraz y rica parte de la provincia.”

 (Memoria presentada al gobierno por Juan José Lerena sobre el canal que proyectado desde la Bahía de Cádiz hasta la Alameda del puente de Chiclana, publicada en el libro “Canal entre la Bahía de Cádiz y Chiclana”. Cádiz: 1848.)

Lerena proyectó un canal navegable para que los vapores, partiendo desde la bahía de Cádiz se adentraran por las salinas de la parte oeste de La Isla por el caño de San Agustín, cruzaran lo que hoy es la avenida Pery Junquera y la barriada Blas Infante llegando a la calle Real en las inmediaciones del Patio Cambiazo. Debido a la altura de la ciudad en la zona de la calle Real el canal seguía por debajo de dicha calle, donde estaba proyectado un puente. Después continuaba por la que hoy es calle San Quintín y alrededores hasta llegar a cruzar San Onofre y atravesar las salinas de San Cayetano y Los Ángeles. Una vez llegado al caño Sancti Petri el canal se adentraba por las salinas chiclaneras hasta enlazar con el río Iro hasta que el vapor que lo surcara llegara hasta el puente viejo, en la alameda chiclanera.

Se puede apreciar en la foto publicada en el grupo de Facebool Villa de la Real Isla de León San Fernando, historia y fotos, el edificio Real Cristina está descuadrado respecto a los de alrededor porque por ahí iba a pasar el cauce del canal de Hércules o canal de Lerena.

En esta zona los terrenos fueron expropiados pero no se llegó a excavar el cauce. Las parcelas quedaron con la forma del canal para siempre. El edificio Real Cristina, coincide en línea con la calle San Quintín.

Se proyectaron cuatro muelles, para el acceso de personas y la carga y descarga de mercancías: uno en la zona de la calle Real, en el Patio Cambiazo, otro a la salida de San Fernando hacia Chiclana en la zona de San Onofre el tercero al final del trayecto en la alameda de Chiclana y un cuarto muelle en el Trocadero de Puerto Real, que haría de parada intermedia en la bahía entre La Isla y Cádiz.

Por Real Cédula de 30 de Agosto de 1848 se otorga a Serena la concesión definitiva y ejecutoria junto a la denominación de “Utilidad Pública”. El 28 de Octubre del mismo año el Ministro de Fomento, Bravo Murillo, concede a Lerena privilegio exclusivo para la explotación del canal durante 80 años.

El canal. Hoy en día la cuesta de la Ardila a Hornos Púnicos

En 1848 en Cádiz y en 1849 en Madrid se publican sendos libros para ofrecer a los futuros accionistas o suscriptores los detalles de este canal marítimo. El 9 de mayo de 1850 anuncia el comienzo de las obras. El Gobierno Central concede nuevos plazos y se empieza a cavar el cauce. Todavía en marzo de 1854 la prensa habla de que las obras van a buen ritmo.

La sociedad creada por Lerena consiguió reunir con las acciones 60.000 duros para empezar la obra del canal. Pero no empezaron las obras abriendo el cauce, sino que se gastaron todo el dinero de los inversores en construir en San Fernando junto a la calle Real una magnífica estación con cal, piedra y ladrillos; con sus oficinas, salas de espera y despachos de billetes. Bajo el edificio, ya que el canal en esa zona pasaría por debajo de la calle Real, excavó un ancho hueco donde situó una hermosa escalera de piedra para bajar al muelle los futuros viajeros.

En principio se había pensado en desmontar el terreno y abrir una primera fase desde la bahía hasta la calle Real para dar servicio a los vapores y empezar a obtener ingresos que ayudaran a pagar las siguientes fases del proyecto. Pero empezaron la casa por el tejado y se quedaron sin fondos. Mantuvo litigios con vecinos expropiados, que gana al ser obra declarada “de utilidad pública”. Entretanto la Armada pedía que se garantizara que el canal no interferiría en el funcionamiento del arsenal de La Carraca.

En Enero de 1862 entra en litigio con la empresa de ferrocarriles, que montaba su línea a la vez que construían el canal. No se ponían de acuerdo en quien pagaba el puente en el cruce de canal con el tren en la zona de la actual Pery Junquera. Los tribunales dieron la razón a la empresa de ferrocarriles ya que en la zona todavía no se había excavado nada del canal. El importe del proyecto y la desesperación aumentaron.

El canal se abrió desde aproximadamente el camino que dividía las salinas de las huertas (actual Pery Junquera) hasta la trasera del Patio Cambiazo. Pero ahí se quedó. 

Todavía en marzo de 1854 la prensa hablaba de la continuación de las obras: “Hace días se nota gran actividad en los trabajos del canal que ha de abrirse hasta Chiclana. Así lo esperamos el público del señor concesionario don Juan José de Lerena y en todos tiempos se tendrá aquel presente a quien se debe una obra de tanta utilidad.”

El proyecto llevó a la ruina a Juan José Lerena. El cauce seco, donde se iba de excursión y pastaban vaca, fue rellenado en la década de 1970 para construir la barriada Blas Infante.

El Canal de Lerena aparecía en el mapa municipal de San Fernando en 1884 casi alcanzando la calle Real. De haberse terminado y puesto en funcionamiento esta obra hubiera cambiado totalmente el aspecto actual de la ciudad.