San Fernando
Los estudios realizados por C. Alonso, F.J. Gracia y J. Benavente sugieren que Cádiz y San Fernando estaban separados hace entre 6.000 y 8.000 años, permaneciendo el resto del tiempo juntos en una única isla.
Recientes estudios aseguran que desde entonces el nivel del mar ha permanecido estable pero la línea de costa se ha alterado por los aportes de material realizados por el río Guadalete y las corrientes marinas.
Las obras realizadas en San Fernando a lo largo de la historia han tenido efectos. Las cimentaciones y estribos del puente Zuazo habían creado una semipresa en bajamar en 1810. Los cascos de barcos abandonados, lastres echados en la Bahía y los acopios de madera enterrados en los cantiles de los caños próximos a la Carraca aceleraron el proceso natural de colmatación de marismas y caños. Pero es la construcción de las salinas, con la reducción de la superficie inundable por las mareas, la que afectó en mayor medida a la circulación de las corrientes de marea y al arrastre de los materiales sedimentados en los caños.
La transformación del paisaje de las marismas en salinas puede apreciarse en planos de la Bahía de Cádiz realizados con 37 años de diferencia: 1706 y 1743, en los que el desarrollo de la industria salinera es evidente. Antes grandes extensiones de terrenos bañados por el mar mantenían corrientes potentes y prolongadas que limpiaban los puertos y caños. Sin embargo las salinas construidas con muros de barro seco impedían la circulación natural de las corrientes y los sedimentos provocados por la erosión de los muros contribuía a la colmatación.
Afecta al régimen hidráulico general de la Bahía pero es mucho más patente en la zona de influencia del caño Sancti Petri. No existen ya terrenos anegables en Puerto Real. Los fangos del Guadalete que debían de posarse en ellos van ahora al Caño de Sancti Petri aumentando la sedimentación que termina cegando los canales en el momento que dejan de ser dragados.